Le Corbusier en Marsella

Un recuento de una visita guiada a la Cité Radieuse, una obra del brutalismo europeo nombrada patrimonio UNESCO de la Humanidad en 2016.

Tras la Segunda Guerra Mundial, cuando el gobierno francés buscaba opciones de vivienda para una población en recuperación, alguien tuvo la idea de asignarle el diseño de una unidad de habitación en Marsella a Le Corbusier. El proceso junto al arquitecto franco-suizo no iba a ser fácil ni barato, pero a cambio la zona quedó con una de las joyas más grandes del brutalismo, nombrada patrimonio UNESCO de la humanidad este 2016: la Cité Radieuse.

El edificio de apartamentos, finalizado en 1952, todavía está habitado y en perfectas condiciones. Una de las 337 unidades está disponible para visita, así como los espacios públicos, que incluyen un parque, una cancha de tenis, un piso de tiendas, una escuela infantil y un museo sobre una azotea –donde, por cierto, se dan clases de yoga y zumba al aire libre–. Para ascender al apartamento es necesario reservar una visita guiada –podemos ayudarte con eso aquí desde Viajes Alkasa–, y de ahí, en dos horas, se pueden conocer todos los espacios públicos y los secretos detrás de la mítica fachada multicolor.

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Pero el verdadero destaque de la visita es poder entrar a una de las unidades, donde da gusto ver la cantidad de detalles que trabajó aun tratándose de una vivienda social: desde las tinas a la medida para el baño de los niños –parece estar dentro de un submarino– hasta los tiradores de las puertas para que tanto los niños como los adultos pudieran alcanzarlas sin esfuerzo.

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También esa visita es una vía para entender la interpretación del arquitecto del rol de la familia y la mujer en una Europa cambiante. Le Corbusier creó un sistema de entrega a domicilio de comida y de eliminación automática de desechos alimenticios desde las unidades, a través de un túnel subterráneo, pues creía que las mujeres iban a tener cada vez más participación en el mundo profesional, con menos tiempo para dedicarse al hogar. Por decisiones como esa le enviaban cartas de amenaza a diario, llamándole desde comunista hasta destructor de la gastronomía francesa, pero Le Corbusier persistió con su visión. El tiempo, y la historia de la arquitectura, le han dado la razón.

Fotos: Rab Messina

Un comentario

  • […] Hablando de creaciones modernistas, en el segundo nivel hay una reproducción a escala real de una de las unidades de la Cité Radieuse de Le Corbusier en Marsella: para quien no pueda bajar a la ciudad costera y quiera tener la experiencia de conocer el edificio en persona, esta es una segunda opción casi fidedigna –y lo decimos por experiencia–. […]

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