Agua y vino en el Niágara

Según nos contó nuestro cliente Rafael Pantaleón, hay mucho más que ver en Niágara aparte de las cataratas. Alerta de spoiler: hay vino involucrado.

POR: Rafael Pantaleón

Por lo general, los tours que visitan la zona del Niágara destinan un día para visitar las cataratas y explorar las cercanías. Afortunadamente, mi asesora en Viajes Alkasa, sabiendo que soy fotógrafo, me recomendó pasar una noche en un pueblito llamado Niagara-on-the-Lake, ubicado a unos 20 kilómetros de distancia.

¡Qué acierto! Este poblado —que parece salido de un episodio de Gilmore Girls— tiene unas 20 mil personas, y les juraría que hay más flores que gente por todos lados. Veo las fotos que tomé al visitarlo, y recuerdo haber sentido estar ante una sobredosis de flores. ¡Hasta en los semáforos habían flores!

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¿Otra cosa que no sabía sobre este pueblo en Ontario? La cantidad de viñedos y bodegas que tiene. Yo pude hacer una degustación en una llamado Inniskillin Wines, que produce desde cabernet y pinot noir hasta cuatro variedades de la maravilla líquida que los locales llaman “ice wine”. Durante la caminata por los viñedos el mismo dueño me habló sobre el gran atractivo turístico que representa el festival vinícola, que se estaba realizado cuando estuve allá en septiembre. ¿Otra gran suerte que tuve al visitar en esa época? Ver un evento masivo de la Brigada de Boy Scouts de Fort George, que se reúnen en ese punto anualmente, desde hace décadas.

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Y aparte, para quienes ver las cataratas por unas horas no basta, quedarse a dormir en Niagara-on-the-Lake vale la pena por algo adicional: el espectáculo de verlas iluminadas de noche. ¡Es algo memorable!

Fotos: Rafael Pantaleón

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